Cuando viajas a practicar Ashtanga a Mysore, hay pequeños momentos que se quedan contigo para siempre.
No siempre son las grandes cosas.
A veces es una respiración más tranquila en una postura que antes parecía imposible.
A veces es el silencio de la sala a primera hora de la mañana.
O ese instante inesperado en el que tu profesor decide que estás lista para recibir una nueva postura.
Quienes han practicado en Mysore saben que esos momentos llegan cuando menos te lo esperas.
Y curiosamente, muchas veces quedan asociados a pequeños detalles:
una esterilla, una sala concreta… o incluso una prenda que termina acompañando muchos de esos momentos.
Una prenda que ha vivido dos temporadas en Mysore
La yogui española Marta Valle lleva más de un año viviendo y practicando entre India y Bali.
Durante ese tiempo ha pasado largas temporadas en Mysore, el lugar donde nació el método Ashtanga Yoga y donde cientos de practicantes viajan cada año para profundizar en su práctica.
Como ella misma cuenta, hay prendas que terminan formando parte de esa experiencia.
“Cuando vas a Mysore a practicar Ashtanga hay pequeños momentos que se quedan contigo para siempre. Y si una prenda sobrevive a todos esos momentos, ya sabes que puede sobrevivir a cualquier práctica.”
En su caso, hay una prenda que ha vivido ya muchos de esos momentos:
el mono Air negro de Cleo.
Una prenda que ha viajado con ella a India, que ha pasado más de un año de práctica diaria en Bali y que, casi sin darse cuenta, terminó apareciendo en algunos momentos especiales de su práctica.
La primera práctica de la temporada
Uno de esos momentos fue la primera práctica guiada al volver a Mysore.
Quienes practican Ashtanga saben que ese primer día siempre tiene algo especial: una mezcla de nervios, ilusión y respeto por volver a entrar en la sala.
Ese día Marta eligió practicar con su mono de confianza.
“Aunque vayas a Mysore solo a practicar, una también quiere sentirse mona y con su ropita de confianza.”
Puede parecer un detalle pequeño, pero cuando practicas yoga todos los días durante meses, la ropa que eliges también forma parte de tu ritual.
Tiene que ser cómoda, acompañar el movimiento y, sobre todo, no distraerte durante la práctica.

Cuando llega una postura nueva
Otro momento inesperado ocurrió durante una práctica normal en la sala.
En Ashtanga, las nuevas posturas no se anuncian ni se esperan.
Simplemente llegan cuando el maestro considera que estás preparado.
“Lo curioso es que también llevaba este mono cuando recibí una postura nueva en Mysore, algo que para nada me esperaba.”
Quien practica Ashtanga sabe lo especial que es ese momento.
Después de semanas, a veces meses, trabajando una secuencia, el profesor te da una postura nueva y tu práctica cambia para siempre.
Y a veces esos momentos quedan ligados a pequeños recuerdos: la sala, la respiración… o incluso la ropa que llevabas ese día.
Ropa que vive tu práctica contigo
Cuando practicas yoga de forma constante, la ropa deja de ser solo algo estético.
Se convierte en algo funcional:
algo que acompaña cientos de vinyasas, torsiones y transiciones.
Por eso muchas practicantes buscan prendas que simplemente desaparezcan durante la práctica.
Que no se muevan.
Que no distraigan.
Que permitan concentrarte en la respiración.
Después de dos temporadas practicando en Mysore y más de un año viviendo entre India y Bali, Marta lo resume así:
“Este mono ya tiene su propia historia.”
Y quizá eso es lo que ocurre con algunas prendas:
terminan viviendo la práctica contigo.
Una prenda diseñada para la práctica real
El mono Air de Cleo está pensado precisamente para ese tipo de práctica.
Prácticas largas.
Clases dinámicas.
Movimientos constantes.
Por eso muchas yoguis lo utilizan tanto para Ashtanga, Vinyasa o prácticas intensas, donde la ropa tiene que acompañar el cuerpo sin limitar el movimiento.
Puedes ver el mono Air aquí


