Esta semana hemos cambiado la hora.
Es una buena excusa para hablar de algo que la mayoría de yoguis subestima: el sueño.
No como descanso pasivo, sino como la herramienta de recuperación más potente que existe. Y gratuita.
Te cuento lo que sé, y lo que aplico.
Qué es la melatonina y por qué importa
La melatonina es la hormona que le dice a tu cerebro que el día ha terminado.
La produce la glándula pineal en respuesta a la oscuridad.
No te hace dormir directamente, te prepara para hacerlo. Es la señal de que el proceso puede empezar.
El problema es que es extremadamente sensible a la luz.
Cualquier fuente luminosa, especialmente la luz azul de las pantallas, puede frenar su producción durante horas.
Tu cerebro interpreta esa luz como "aún es de día" y retrasa todo el ciclo.
Esto explica por qué puedes estar agotada y aun así no conseguir dormirte si has estado mirando el móvil hasta las 23:00.
La melatonina no falla. La estamos interrumpiendo nosotras.
El sueño REM
El sueño no es un estado uniforme. Tiene fases, y cada una cumple una función distinta.
El sueño profundo, las primeras horas de la noche, es cuando el cuerpo se repara físicamente.
Se regeneran tejidos, se consolida el sistema inmune, se libera hormona de crecimiento. Es la fase que más necesita una yogui con práctica física intensa.
El sueño REM es diferente.
Ocurre en los últimos ciclos de la noche, las horas que más solemos sacrificar cuando nos acostamos tarde o nos levantamos pronto.
En REM el cerebro procesa emociones, consolida aprendizajes y genera conexiones nuevas. Es la fase de la creatividad, de la intuición, de integrar lo que has vivido.
Cuando duermes seis horas en lugar de ocho, no pierdes un 25% del descanso. Pierdes casi todo el REM.
Y eso se nota: en el humor, en la creatividad, en la capacidad de mantener la atención en la práctica.
El REM no es opcional. Es donde procesas.
La mañana es donde se decide la noche
Esto es lo que menos se entiende del sueño: la calidad de cómo duermes por la noche depende en gran parte de lo que hagas por la mañana.
La exposición a luz solar natural en las primeras horas tras despertarte sincroniza el ritmo circadiano.
Le indica al cerebro la hora exacta a la que empieza el día, lo que permite calcular cuándo debe empezar a producir melatonina por la noche.
Sin esa señal de luz matinal, el reloj biológico se va desplazando. Empiezas a tener sueño más tarde, a despertarte más tarde, y el ciclo se desregula progresivamente.
Yo intento salir a la calle nada más levantarme. Sin mirar el móvil antes. Solo luz directa sobre los ojos. Diez minutos al sol que cambian la noche de ese día.
Es el hábito con mayor impacto sobre el sueño que he encontrado. Y no cuesta nada.
La luz azul
La luz azul que emiten las pantallas imita la frecuencia de la luz solar del mediodía. Tu cerebro no distingue entre el sol de agosto a las 13:00 y el móvil a las 22:30.
Ambos frenan la melatonina.
No estoy diciendo que nunca mires el móvil por la noche. En el día a día la realidad es diferente...
Yo misma me expongo muchas noches y me toca quedarme trabajando hasta tarde. Y por esto es super importante cumplir con hábitos clave como el anterior.
Pero siempre que se pueda:
Una hora sin pantallas antes de dormir. No como ritual, como biología básica,
Y el cambio de hora: qué tener en cuenta esta semana
Esta madrugada adelantamos una hora. El reloj social cambió de golpe. El reloj biológico, no.
Durante los próximos días el cuerpo irá un paso por detrás. La melatonina aparecerá más tarde porque hay más luz por la tarde. Te costará dormirte a tu hora habitual.
Y por la mañana, el cuerpo sentirá que es una hora antes de lo que marca el reloj.
Tres cosas concretas para esta semana:
- Luz solar nada más levantarte, más importante que nunca para resincronizar el reloj.
- Oscurece el dormitorio antes de dormir, la luz de fuera ahora dura más y las persianas importan.
- Y no intentes compensar durmiendo más el fin de semana: la regularidad en la hora de levantarte es lo que más rápido ajusta el ritmo circadiano.
💡 Dato curioso: el sueño no se recupera.
Es decir, si entre semana has estado durmiendo 5 horas al día, ese daño que has provocado a tu cuerpo no lo vas a recuperar por dormir más el finde.
Aprovecha el cambio de hora para mejorar tus hábitos relacionados con el sueño.
Cleo,

